La UNESCO y redes regionales destacan tres desafíos clave: actualizar el currículum, asegurar la integridad académica y potenciar capacidades institucionales.
En Costa Rica, estas problemáticas adquieren particular urgencia, el país enfrenta limitaciones tecnológicas y brechas en formación docente que dificultan una integración efectiva de la IA y además, la responsabilidad ética y pedagógica demanda un liderazgo institucional claro, capaz de implementar políticas y acompañamiento continuo para docentes.
Sin una estrategia sólida y coherente, la brecha entre el desarrollo tecnológico y la práctica educativa se ampliará, afectando la calidad y la equidad del aprendizaje.
La experiencia regional señala que el cambio requiere una visión sistémica: no solo adaptar contenidos, sino también formar habilidades críticas y éticas en futuros profesores, al tiempo que se fortalece la infraestructura institucional.
Para Costa Rica, el reto es doble: modernizar la formación sin dejar atrás a quienes están en el sistema y garantizar que el avance tecnológico respete la diversidad y la inclusión. Este conversatorio promovido por la UNESCO es un llamado para que los actores educativos no solo incorporen herramientas digitales, sino que cuestionen su impacto y desarrollen marcos de gobernanza claros sobre el uso de la IA en la educación inicial.
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